Sevilla en gris, capitulo 10

Aún no se había extinguido el eco de su voz, cuando nuevamente se quebró el fino velo de su subconsciente, dejando le totalmente paralizado, ante la realidad de la escama prendida…se negaba a la evidencia, no más inconvenientes callejeros y fiesteros a cambio de…un precio muy alto a su parecer, escamas, tristezas, enojos,  miradas perdidas, destino en los pies, paisajes grises y  desangelados.

 

Curso de Internet

Hoy empiezo una nueva actividad, el curso de Internet. Yo prácticamente me considero una analfabeta en referencia a los ordenadores, ya que a mi blog sólo acudo a rellenar mis hojas en blanco. En el Facebook estoy porque me lo hizo mi hijo Juan, al igual que el correo, o sea, sé utilizarlo pero no manejo las herramientas.

Ya llevo varios días con mis clases (hace tres días que empece este escrito, ahora entre el trabajo y las clases, la verdad es que no tengo mucho tiempo para mi querido blog). Están muy interesantes, y el profesor nos enseña con mucha marcha y buen  humor, lo que hacen que sean muy amenas.

En estos tiempos que, no corren sino que vuelan, la que no espabila, se queda echa una antigualla, y eso sí que no. Yo tendré mi edad, pero me adapto perfectamente a todo. No quiero ser un estorbo, ni depender de nadie. Me gusta mucho mi independencia como para colgarme el sambenito de que no sé nada de las nuevas tecnologías y desplazarme a un lado, mientras el mundo gira a su ritmo.

He seguido yendo a las clases y estoy aprendiendo bastante. Me queda toda una semana por delante, y pienso absorberlo todo, y aún así, seguiré siendo una principiante pero con muchas ganas de aprender todo lo que pueda en este mundillo de la navegación por la Red.

 

Hola de nuevo

Cuando te tengo ante mí, mi querida hoja en blanco, pienso: ¿qué sera lo que me inspire hoy? La creatividad o la inspiración no es algo que se prepare de antemano,  sino que llega de repente. ¿Hay algo más imprevisible que una idea creadora?

Pues la verdad es que sí, que está planificada. Durante mucho tiempo nace y crece en nuestro interior, y allí va madurando sin apenas percatarnos de ello, hasta el momento de salir al exterior, al mundo, fuera de lo abstracto. Y se plasma, como en mi caso, en una hoja en blanco. Hay quien lo trasmite a través de una foto, un dibujo, una escultura… un jardín, un invento, una creación, nacida de la inspiración de una mente inquieta.

A día de hoy, son muchas las mentes quietas y paralizadas por la  inactividad mental. Acomodadas en el quehacer diario de la rueda de la mansedumbre del que gira alrededor de una noria de la que van sacando su jugo, desde el sudor de su frente, que no de su mente. Lástima de generación, donde los padres lo dieron todo por sus hijos hasta el vasallaje.  Y todo para nada, por unas mentes acomodadas al ocio y a la buena vida, en un hogar donde se les proporciona de todo,  menos la sabiduría para aprovechar los recursos de una nación prospera y eficaz para acomodarnos en un buen nivel de vida y en la cual una  parte de la nueva generación, sin estímulos  ni ambiciones para esa misma vida,  vegeta al compás de unos programas basura, unos fines de semanas etílicos y unos despertares soporíferos que les anulan como entes creativos y les impiden desarrollarse como lo que son, proyectos en potencia de un mundo que los necesita para sobrevivir .

Todos somos necesarios y no hay que dejar que el mundo gire sin nuestra participación, ya sea más o menos pequeña. Todos estamos implicados, y de nada sirve relajarse y dejar pasar los días. Al final el unico implicado en tu propia vida es uno mismo y cada cual tuvo la vida que él mismo se creo, así que ánimo, y atrévete a vivirla sin miedos. Empieza a crear tus propios sueños y no los ajenos. ¡¡Despierta!! Aún estas a  tiempo, tu creación esta madurando en tu interior, sácala de lo abstracto y hazla realidad. Si tú quieres, tú puedes. No pases por la vida de incógnito, hazte ver desde tu concha protectora y cómoda. ¿Protectora  de qué? De una vida insípida y sin estímulos.  No, hay algo mas allá de tu ordenador, tu móvil y tu mp3. La aventura te espera, corre a su encuentro…

 

Teatro

El día 16 de Enero, las chicas de la asociación de amigos del teatro Las Salvajes tienen una nueva cita en el Teatro Municipal de Guadalcacín. Una vez más llevaremos a nuestras queridas tablas la representación de la obra de teatro Las Salvajes, ambientada en los años 40 o principios de los 50, cuando las represiones sociales estaban en su apogeo. Un grupo de coristas llega a un pueblecito de la España profunda con la intención de representar su espectáculo; cuál sera su sorpresa cuando las reciben con muy malas intenciones, las respetables señoras de la alta sociedad, dispuestas a defender la moralidad de sus maridos.

La entrada de la  representación solo costará 5 euros y su coste irá integro en beneficio de los niños de la asociación de Familiares y Amigos del Discapacitado FADIS. Os invito a todos a venir y pasar un rato muy divertido, a la par que solidario.

La obra es muy divertida y muy amena, y ya hemos perdido la cuenta de cuántas veces la hemos representado a todo lo largo de nuestra campiña gaditana, donde hemos cosechado grandes aplausos y ovaciones. Ven, y harás feliz a muchos niños que necesitan de ti para conseguir un mundo mejor, y si quieres ampliar tu solidaridad, hazte socio. Con tan sólo aportar 5 euros al mes, harás que muchas buenas ideas se lleven a cabo; para conseguir más calidad de vida para nuestros pequeños, como es el poder atenderlos aquí, en el mismo pueblo, con los especialistas que necesitan; como puede ser un logopeda, un fisioterapeuta, un masajista y todo lo necesario para ellos; así como también se necesita la participación de todos los voluntarios que quieran colaborar.

 

Un nuevo año

Hay tantos proyectos, tantos por hacer… o darles continuidad. Un nuevo año comienza con muchas ganas de empezar nuevos y apasionantes trabajos, entablar nuevas amistades sin descuidar las antiguas, descubrir otros nuevos quehaceres apasionantes, aunque también habrá algunos que otros  aburridos, pero aun así merecerá la pena pasar por la experiencia. Todo lo que venga este año sera bienvenido, y lo que llegue sera absorbido con muchas ansias de aprender y asimilar nuevas experiencias que nos lleven a ser mejores personas. De las malas experiencias que tal vez puedan llegar, pasaremos  de puntillas sobre ellas y no habrán de dejarnos huella. Que cada día sea una nueva oportunidad de comenzar de nuevo, y de no dejar hueco alguno para el desaliento, la desidia o el abandono, y que su lugar lo ocupe la alegría de estar vivo, la sensación de plenitud, la satisfacción de la labor bien hecha y el saber que el futuro esta ahí, a dos pasos, esperando ser construido en nuestro presente, por el día a día. Que cada persona sienta en su interior que forma parte de un todo, y ese todo es una unidad.

Feliz año nuevo a todos mis queridos seguidores de mamaMaría.

 

Satisfacción

Todos sus temores se van disipando en la niebla del tiempo; la larga lucha ya parece que remite. No obstante, no se ha de bajar la guardia; la custodia se perdió con el devenir de los años. Los adultos fueron niños tiempo atrás, y de su niñez dependió la huella que en su alma quedó, ya marcada para siempre. No es presunción, sino un hecho, el que aquella mañana reconociera su trabajo bien realizado, y la llenara de satisfacción el haber contribuido al progreso de la humanidad con dos especímenes tan bien logrados.

 

Condicionada

La verdadera libertad es muy difícil de conseguir. Siempre andamos condicionados por algo o por alguien, siempre, desde que nacemos. Tu libertad para ser tú misma,  y no lo que esperan de ti.

Ya al nacer era ¿María? No. Yo era la niña de Aurora. Al crecer y salir con los amigos fui la hermana de Paco, luego al casarme la mujer de Antonio, al tener a mis niños la mamá de Juan y de Marco. También he sido la tata de y la prima de

Pero, ¿cuándo una es una misma? Tantos títulos, y sólo son parcelas de ti, o de lo que se ha esperado de ti. Al pasar el tiempo, una se va reinventando; no se puede borrar lo que ya se es, pero poco a poco se puede ir modificando y creando nuevas parcelas. ¿Soy la que ensaya en el teatro, o la que intenta sacar tiempo para pintar en piedras? ¿Me siento más yo haciendo un puchero, o escribiendo mis poemas? ¿Soy la ecologista que todo lo recicla, o la que disfruta en su huertito? Desde luego, ama de casa no soy, aunque lo venga ejerciendo hace veinticinco años, porque para eso hay que tener vocación y lo mío fue circustancial. Total, te casas… y te endosan la casa y sus quehaceres. Pero tus horizontes  están lejos, y tu afán de superación no merma con los años. Ya la sociedad no te condiciona como antes y te queda mucha libertad por explorar, muchas parcelas que rellenar, muchos trabajos por realizar…Una siempre se esta formando, por eso no se puede juzgar a una persona por lo que conozcamos de ella, porque siempre se está evolucionando, madurando, explorando, y creando  nuevos métodos de vivencias y no hace falta clasificarse ni etiquetarse solo vivir, vivir de acuerdo con nuestros principios y nuestro buen hacer, que no se es lo que quieres sino lo que puedes y yo soy del particular de pensar que todo se puede, que si tu quieres puedes así que sigamos adelante, explorando nuestro gran universo que es la VIDA, disfrutando del aquí y del ahora, porque el presente es lo único de lo que disponemos en estos momentos

 

Compromiso de por vida

En esta vida, los títulos hay que ganárselos a pulso. Y si no, que le pregunten a un ingeniero si su titulación se la regalaron, o a un medico, a un logopeda, a un chófer… ejercen su vida desde una titulación que les convalida como tal. Pero, ¿se han parado a pensar en la de títulos que se dan sin estar acreditados?.

Vaya un ejemplo: madre. De madre se puede ejercer desde el momento en el que se da vida, pero, ¿es eso suficiente? ¿Nos garantiza que se sabe lo que realmente significa ser madre? ¿Se sabe a cualquier edad que, en el mismo momento en que obtienes ese título, pasas a ser segunda persona? ¿Que ya no volverás a ser una unidad, sino una pluralidad? ¿Que el centro de tu universo será esa personita a la que antepondrás por encima de todas las cosas? ¿Que tu nuevo afán de vida será que esa persona se desarrolle feliz, y madure en la integridad y la honradez, a la par que va creciendo como infante, con una infancia llena de ilusión y fantasía, a la vez que de realidades y verdades? ¿Que tendrás que guardar tu ego natural y desprenderte de todas tus ambiciones con respecto a ese hijo, y dejarle crecer con espacio suficiente para ir forjando su propia personalidad, sin condicionamientos, dándole todas las oportunidades de equivocarse y de aprender de sus errores? ¿Podrá esa persona, de cualquier edad, con su título de madre, sin preparación, saber que un día no muy lejano, después de tantos desvelos y tantos sacrificios deberá dejarlo ir, ligero de equipaje, sin carga de culpa,  por seguir su ruta, dejando atrás a esa madre que tal vez en el mejor de los casos sí supo ejercer de madre y se le fue concedida la matricula de honor por haberlo hecho todo sin apenas formación? En esta sociedad se nos prepara para la vida en el trabajo, pero no para la vida en convivencia, donde cualquiera puede ser madre, con lo que todo ello conlleva, por el simple hecho de dar a luz. ¡Cuántas madres no merecen ese título! Y quien dice madre, dice educadora, compañera, amiga, confidente, fuente de ternura, comprensión, calor, cariño, seriedad, certeza, sabiduría, humildad… y tantas, tantas cosas más, que me faltarían horas para explicarme. Y, sin embargo, qué fácil es creerse merecedora de ese título. Yo misma conozco a algunas que, más que madres, son madrastras de las de Cenicienta para con sus propios hijos.

Dejémonos ya de creernos que tenemos toda la razón solo porque somos madres, que este título sí que hacia falta que se estudiara durante varios años con sus correspondientes exámenes, y a la que no los pasara, se le adjudicaría un documento donde dijera NO APTA PARA EJERCER. Porque el mayor requisito que se exigiría sería el del desprendimiento de amor; amor incondicional para ese hijo que depende de ti, física y emocionalmente.

Dedicado a mi madre, que se gano su titulo con matricula de honor, y a la que tanto echo de menos, y la que, con su ejemplo, he sabido ejercer de madre todos estos años y los que me quedan. Porque, como bien dice el titulo de mis elucubraciones, ser madre es un compromiso de por vida.

 

Ya huele a polvorones

Aún no estamos a quince de noviembre y ya tenemos programados los días festivos.

En Navidad no estarán mis niños sevillanos porque se van para Granada, y en mi cumpleaños –fecha muy señalada porque aprovecho para reunir a toda mi familia: hijos, sobrinos, primos y hermanos–, pues como cae en martes tampoco podrán venir desde Sevilla, porque mi Juan trabaja en la radio y no tiene vacaciones. En fin, que hasta el treinta y uno, fin de año, no nos reuniremos todos. Bueno, cuestión de adaptarse a las circunstancias y no quejarse, que queda muy feo.

Y de los días de reyes ni te cuento. Ahora que eso sí: el que quiera sus reyes que venga a recogerlo, que aquí estarán esperando a que aparezcan; de aquí no se mueven. Cuando ellos puedan, que vengan, que aquí está mamá María esperándoles con los brazos abiertos y el belén puesto, que he tenido que frenar a su señor papá para que no lo montara ya.

Cuando montemos el belén quiero avisar con tiempo a los colegios, para que los niños vengan a verlo antes de las vacaciones, y si nos esmeramos un poco hasta podríamos ganar el concurso de este año. Me encanta ir formándolo con tiempo, sacar las piezas de sus cajas e ir colocándolas: en el río, el pescador y los patitos; en la ribera, pastando las ovejas y acompañadas por  el pastor; en las rocas de las montañas, las cabritas y el lobo; en el corral, los cerditos, las gallinas y la vaca. En el huerto, el labrador con su sembrado y su yunta; en el camino los pastores llevando ofrendas al niño Dios que se encuentra en el centro del belén, en el pesebre, con María y José; y acompañando en el portal, el buey y la mula. También voy colocando los pavitos  y la pavera cargada con su canasto de huevos, los conejos que los voy poniendo por donde hemos colocado las hierbitas, el herrero en su fragua, el matarife con sus chorizos y sus morcillas, la posada y sus complementos. En fin, es como un puzzle donde sólo faltan en ultimo lugar los reyes Magos, que solemos poner sobre el puente, caminito del portal. Bueno, pues ustedes dirán “ya esta todo hecho”. Pues no, falta el toque final que le dan los sobrinos cuando vienen a verlo y deciden que, donde yo dije digo, ellos dicen Diego. Y ahí es na, todo el trabajo que se ha hecho por poner cada cosa en su sitio, vienen unas manitas infantiles y con toda la ilusión del mundo te desmontan el tinglao y te lo distribuyen todo a su antojo, dejándolo todo… mejor, si cabe. Porque no hay nada mejor que la imaginación de un niño en Navidad, y más si son varios, y se ponen a escenificar y a vivirlo moviendo las piezas, como si del juego del ajedrez se tratara. ¡Se me olvidaba contaros dónde pongo al cagón! Pero os vais a quedar con las ganas, porque a ese personaje hay que buscarlo…

 

Nostalgia de vida

Hoy me levanté con ganas de nietos… O será que tengo nostalgia de ir educando una vida, de escribir en las hojas en blanco de ese libro que constituye la historia de un infante; de conseguir que alguien ajeno a mí sea feliz… De formar todo un mundo alrededor de esta personita y mostrarle el universo de fantasía, ese universo que desaparece al crecer la persona y hacerse adulto. Cuando dejan el nido vacío en busca de otro nido, con la lección bien aprendida de cómo volar bien alto y buscar en la lejanía el rumbo de su propia vida porque aquí, en la cercanía, no queda nada que aprender, solo la nostalgia de una madre que intentó hacer lo que pudo por sembrar unas raíces bien profundas que arraigaran y crecieran bien fuertes, y que con el tiempo dieran sus frutos.

Hoy me levante con ganas de nietos… pero aún no es tiempo de recoger la cosecha. El fruto esta maduro, pero quiere coger solera y tener tiempo para hacer su propio nido, nido que se llenará de alegrías, de sufrimientos, de esperanzas, de ilusiones, de fantasías, de… tantas y tantas cosas que llenan una vida, vida que una vez fue todo mi mundo y disfruté viendo crecer, dar sus primeros pasitos, sus primeras palabras, sus risas, sus tristezas; esas, por nimiedades que para él eran un mundo y que para mamá solo era un paso más para su madurez. Y su lejanía, porque ya antes de nacer y de verlo crecer sabía, de hecho, que un día se iría y que para ese día tenía que prepararlo y saber que mi niño no era mío, sino del mundo; ya, desde antes de nacer. Y al nacer y al crecer, disfruté de cada día como nadie ha disfrutado de algo que sabe que fue un regalo, y que se le concedió solo por cierto tiempo. Porque luego, su disfrute y orgullo de buen hijo sería en la distancia. Y me dio tiempo a pensar que todo llega y que cuando uno se va, primero vuelven dos y, con el tiempo, vuelven tres.

De sobra sé que aún no es tiempo de cosechar, pero hoy me levante con ganas de nietos… Se me pasó cuando el teléfono sonó y mi hijo me llamo: “¡Hola mamá!. Y ahí, la distancia se quebró y el nido se llenó de nuevo.